|
Columnistas
Ha-joon Chang, profesor de economía de la Universidad de Cambridge (Inglaterra), especialista en economía política del desarrollo, asesor económico de gobiernos y entidades multilaterales, ha sido invitado al seminario 'Lecciones de desarrollo socioeconómico para América Latina', que se realiza en Medellín entre el 13 y el 16 de marzo del 2012. (...)
Chang nació en Corea del Sur en 1963, uno de los sitios mas pobres y tristes en el mundo, dice el propio Chang en su libro 'Malos samaritanos' ('Bad Samaritans: The Myth of Free Trade and the Secret History of Capitalism', 2008); y ahora es ciudadano de uno de los países más ricos de la tierra, sin haber tenido que cambiar de país, como nos pasa a los colombianos.
Los padres de Chang vivieron en uno de los tiempos más turbulentos y llenos de privaciones que ha tenido Corea: la ocupación colonial japonesa (1910-1945), la Segunda Guerra Mundial, la división de Corea entre norte y sur (1948) y la subsiguiente guerra, en donde participó el ejército colombiano como aliado de los EE. UU. en contra de China comunista y de Corea del Norte. Esta guerra duró tres años (1950-1953), produjo cuatro millones de muertos, fue una de las más sangrientas de la historia humana y destruyó la mitad de la base industrial y el 75 por ciento de los ferrocarriles.
La madre de Chang les recordaba a sus hijos los malos tiempos del pasado ante sus quejas por algunas dificultades, a pesar de tener muchas más comodidades que el resto de sus compatriotas. La gente de la generación de la madre de Chang, cuando tenía un huevo, se sentía afortunada. Muchas familias no podían comerlo, y aquellos que lo conseguían lo reservaban para sus padres o sus hermanos trabajadores. También les contaba a sus hijos cómo su pequeño hermano hambriento, durante la guerra, a la edad de 5 años, se sentía mucho mejor cuando sostenía en sus manos su plato de arroz, aunque estuviera vacío.
Prácticamente, Corea partió de cero su carrera por el desarrollo. Chang dice que durante su vida -40 años al escribir 'Malos samaritanos'- ha visto crecer el ingreso per cápita de corea 14 veces (en 1961 era de 82 dólares). Este mismo resultado, a Inglaterra le tomó alcanzarlo 200 años (finales del siglo XVIII hasta hoy), y a EE. UU., unos 150 años (1860 hasta hoy). Un resultado espectacular.
El general Park-ching Hee, luego convertido en presidente "civil" y quien ganó las elecciones tres veces consecutivas, se tomó el poder a través de un golpe militar en 1961 y proclamó la meta de 1.000 dólares per cápita para 1981. Esta meta fue considerada muy ambiciosa y fantasiosa.
¿Qué hizo Park? Lanzó un ambicioso plan de industrialización pesada y química. La primera siderúrgica y el primer astillero comenzaron actividades, y el primer carro diseñado en Corea (con partes importadas) salió de las líneas de producción. Igualmente, empresas en electrónica, maquinaria y química fueron creadas.
El ingreso per cápita creció cinco veces, en dólares, entre 1972-1979; al mismo tiempo, las exportaciones crecieron más rápido: seis veces. Y la meta de los 1.000 dólares se logró antes de lo acordado, cuatro años antes.
Chang cuenta cómo era de patriótico reportar a quienes fumaran cigarrillos extranjeros, considerados traidores, pues era necesario conservar las divisas extranjeras, que el Gobierno controlaba, para los proyectos productivos.
Igualmente, el desarrollo de Corea también tiene su lado oscuro. Las condiciones de trabajo no eran las mejores en las "fábricas oscuras del demonio" ('Dark satanic mills'), los "talleres del sudor" de hoy en China. Las jornadas laborales eran de las más largas del mundo, con 53,4 horas semanales. Igualmente, surgieron barrios marginales, en condiciones precarias, en las ciudades industriales, en unas condiciones políticas autoritarias y antidemocráticas.
En 1980, Corea había logrado el estatus de país de ingresos medios, a la par con Ecuador, Mauricio y Costa Rica.
Sin embargo, tecnológicamente, en los 80, Corea era una de las capitales mundiales de la "piratería" y predominaba la "ingeniería de reversa". Todavía no era lo suficientemente sofisticada como para tener sus propias marcas, patentes y derechos de autor, como lo es hoy. Actualmente, es el quinto país del mundo en patentes registradas en la oficina de patentes de EE. UU. Chang dice, refiriéndose a su estancia en Cambridge, que no hubiera sobrevivido en Cambridge como estudiante sin los libros "pirateados" (ilegales).
En 1996, Corea entra por derecho propio al club de países ricos de la Ocde.
Sin embargo, y a pesar de las dificultades presentes, el crecimiento económico y las transformaciones sociales sufridas en Corea han sido espectaculares. Estas transformaciones no solo tienen que ver con el hecho de que un país pobre puede pasar de exportar tungsteno, pescado y otros productos básicos a exportar productos electrónicos sofisticados, automóviles, etc., sino también, con el hecho de que los coreanos actuales van a vivir 24 años más que los nacidos en los años 60. Es decir, 77 años en vez de 53.
¿Cómo fue posible este 'milagro'? La respuesta ortodoxa del FMI, el Banco Mundial, etc., es el libre mercado, bajo los principios de moneda sana, gobierno pequeño, empresa privada, libre comercio y trato amistoso con la inversión extrajera. Sin embargo, para Chang eso no fue así, especialmente durante los años 60 y 80. Lo que hizo Corea fue proteger ciertas industrias, seleccionadas por el Gobierno en consenso con el sector privado, con barreras arancelarias, subsidios y otras formas de apoyo gubernamental, hasta que estas industrias crecieran lo suficiente para enfrentar la competencia extranjera. El Gobierno controlaba todos los bancos, lo que le permitió dirigir el crédito en condiciones favorables a las empresas. El hecho de que Corea se hubiera convertido en un gran exportador no significa que lo hiciera bajo las reglas del libe comercio; tampoco Japón o China lo hicieron.
En este sentido, la presencia de Chang en Medellín es saludable, conveniente, para que nuestra dirigencia, enceguecida por los tratados comerciales, entienda que, por esta vía, sin una previa transformación productiva, el país no tiene futuro, aunque se llenen de dólares sus bolsillos. Welcome, professor!
*Profesor de la Universidad Nacional sede Medellín |